Lágrimas de la Luna

Este relato fue contado por los Maras hace 305 años, dado a conocer en el año 1900.

Hace años se creía que los Maras, una tribu indígena, tenían bajo su custodia un magnífico árbol de cerezo que tenía unas hojas con una propiedad curativa, a la cual llamaban “lágrimas de la luna”. Una persona tomaba su hoja y le ponían agua, volviéndose el agua curativa. Dos veces al año, en la fase de luna roja, el árbol brota dejando caer sus hojas, esos dos días siempre llueve y de ahí proviene su nombre. 

Estas hojas tenían la capacidad de curar cualquier enfermedad, incluso el cáncer. Dos exploradores se adentraron en la jungla amazónica buscando el árbol, sin suerte encontraron un río parecido al río Nilo, faltando un día para que la luna roja esté en la mejor fase para el árbol. Siguieron caminando y a lo lejos observaron un templo envuelto en ramas. Para su suerte en el suelo de esté había hojas secas del árbol. 

Entraron al templo justo tres minutos antes de la luna roja. En eso encuentran un árbol marchito, muerto en vida. En ese momento la luna roja se asomó, haciendo revivir al árbol. Los exploradores corrieron hacia él, pero mientras se acercaban, nuevamente se empezó a marchitar, dejando caer algunas hojas. Uno de los exploradores tomó una de sus hojas y el árbol finalmente se marchitó, dejando a los exploradores con una sola hoja. Orgullosos por su hallazgo, le contaron al mundo, durante una conferencia, lo que les había ocurrido. Sin embargo, nadie les cree. 

En la memoria de los exploradores, siempre quedará el recuerdo sobre cómo los rayos de la luna roja, les obsequio esa hoja marchita, la hoja que dos veces el año, se convierte en vida. 

Autor: Jesús Hernando Sarmiento (6-5)

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